Hace varios meses, me senté con mis finanzas enfrente y tome un buen vistazo a mi situación. Yo estaba aproximadamente 10.000 dólares en deuda con 3 tarjetas de crédito, y eso sin contar mis préstamos estudiantiles y el préstamo de mi vehículo. Y no tenia nada de dinero ahorrado – aún más aterrador – Yo quería comprar una casa dentro de los próximos dos años, a pesar de que mis finanzas estaban gritando “imposible!”
Fue muy abrumador ver a mis finanzas de esta manera, y me di cuenta de que tenía que hacer algunos cambios importantes en mi hábitos de gasto y ahorro.
Lo primero que hice es que hice una lista de cada cosa que tenía que pagar cada mes. Lo ordene con cuatro columnas: el nombre de la factura, la cantidad, si es esencial o no (yo usé en “S”, “N” y- “Y” para facturas que eran préstamos que no podía cancelar, y yo “N” para cosas no esenciales, como mi teléfono celular y Netflix), y si tenia un préstamo, el porcentaje de interés.
Revise todo lo que no era esencial, y me pregunté si realmente necesitaba este servicio o no, o si a caso podría conseguir un plan de reducción. Acabé cancelando varios servicios (Netflix, un servicio de alojamiento web que no estaba usando, World of Warcraft) y reduje otros (un plan de teléfono celular más pequeño, una reducción en mi paquete de cable, etc). Al final, reduje el gasto mensual por casi 200 dólares, dinero que podría utilizar para ayudarme a mí mismo a salir de la deuda.
Entonces volví a mis facturas esenciales y mire a los préstamos con cuidado. Mis objetivos eran reducir o eliminar estos para poder tener algo en el banco. Decidí que mi enfoque debía estar en el pago de los préstamos que tenían más de dos por ciento más que lo que podría ganar con una cuenta de ahorros de ING, entonces yo empezaría a poner una cantidad fija en ING cada mes para pagar los préstamos pendientes a un ritmo rápido. Yo tenía tres tarjetas de crédito con una tasa de interés de mas de 10%, así que decidí dirigir los $ 200 extra cada mes para pagarlas inmediatamente, comenzando con la que tiene la tasa más alta.
Sólo tomó unos meses de dedicación y finalmente desapareció el saldo de la primera tarjeta, así que fui capaz de eliminar una factura de mi lista y para dedicar aún más al pago de las tarjetas de crédito. Gracias a la hoja de cálculo (y muchas de las otras cosas de las que hablare próximamente), ahora estoy libre de deudas de tarjetas de crédito.
El primer paso es simplemente sentarse y ser honesto con uno mismo: te estás ahogando en deuda, pero tu también tienes el poder para saldar la deuda.