Yo crecí en un hogar muy pobre. Teníamos muy poco dinero así que cultivábamos, pescábamos y cazábamos algunos de nuestros alimentos, y recuerdo muchas noches en las que comíamos “guisado misterio” y otros platillos de tal manera que tenían todo lo que cabía en una olla. Para decirlo simplemente, no había dinero con el que yo podía aprender cualquier responsabilidad fiscal, porque no había dinero, y punto.
Trabaje duro para poder ir a una buena escuela y terminé con un trabajo que me pago más en tres meses que el ingreso anual de toda mi familia. Pero el problema era que yo no tenía idea de qué hacer con el dinero, y me volví loco, y me metí en un agujero financiero muy profundo porque no tenía ni idea de cómo manejar el dinero en absoluto.
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